Julio
Roldán se encuentra estos meses inmerso en la campaña de anillamiento
de los pollos de guirre que han nacido este año en Fuerteventura. En
estos momentos el guirre, subespecie endémica de alimoche en peligro de
extinción, ha acaparado la atención de los medios de comunicación de la
Isla después de que hace unas semanas aparecieran varios ejemplares
envenenados, en la zona de Cofete. Un suceso que este ornitólogo
califica del “episodio de envenenamiento de aves más grave que se
recuerda en las islas Canarias”. En esta línea, aboga por sentencias
ejemplares a los culpables de estos delitos para que, de alguna manera,
“se disuadan de seguir realizando este tipo de hechos delictivos”.
-¿Cuál es la salud del guirre en Fuerteventura en estos momentos?
-Actualmente, podemos afirmar que la población de guirres de
Fuerteventura y Lanzarote presenta una tendencia positiva. Se ha
registrado un incremento constante en el número de territorios año tras
año aunque, por otra parte, no debemos olvidar que su área de
distribución sigue estando limitada a las islas orientales del
archipiélago, por lo que no ha aumentado con respecto a finales del
siglo pasado, cuando comenzamos con el estudio y seguimiento de esta
especie.
-¿Cuántos ejemplares existen en estos momentos en Fuerteventura y Lanzarote?
-Los resultados del seguimiento de la pasada campaña confirman 77
territorios repartidos entre ambas islas y alrededor de 350 ejemplares,
de los que aproximadamente la mitad son adultos reproductores.
-Han aparecido envenenados varios guirres en la zona de Cofete, ¿cómo afecta esto su supervivencia?
-Sin duda alguna se trata del episodio de envenenamiento de aves más
grave que se recuerda en las islas Canarias, afectando a varias especies
protegidas y, especialmente, al guirre, subespecie endémica de alimoche
que se encuentra catalogada en peligro de extinción. La muerte de estos
individuos ha supuesto una catástrofe para la pequeña población
reproductora que se localiza en la península de Jandía, especialmente si
tenemos en cuenta que la mayoría de estos individuos eran adultos
reproductores y se encontraban en estos momentos en plena reproducción.
Afortunadamente, la población no reproductora de esta especie es
bastante numerosa y estas bajas se han reemplazado de manera inmediata.
En algunos casos, incluso, ocupándose de la tareas reproductoras. Está
vigente un proyecto Life con una serie de acciones que, en ningún caso,
se han visto afectadas por estos acontecimientos.
-¿Qué se podría hacer para evitar episodios similares?
-En primer lugar, considero que se deben dictar sentencias ejemplares
a los culpables de estos delitos para que, de alguna manera, se
disuadan de seguir realizando este tipo de hechos delictivos. No hay que
olvidar que el uso de veneno es una actividad totalmente ilegal
considerada como delito penal. Además, no actúa en el campo de manera
selectiva y el riesgo para la salud pública es evidente. Por otra parte,
la colaboración ciudadana es fundamental para favorecer y agilizar la
investigación para poder detener y juzgar a estos delincuentes. Es
primordial avisar a las autoridades competentes o, en su caso, al 112
cuando localicemos un ave herida o muerta, y es muy importante no mover
ni tocar el animal hasta que lleguen las autoridades y, dentro de lo
posible, no moverse del lugar con el fin de evitar que otras aves puedan
predar sobre el cadáver e intoxicarse, lo que sería dramático, pues
daría continuidad a la cadena de envenenamiento. Creo que, en estos
momentos, todas las entidades implicadas en la conservación de la
biodiversidad canaria, donde incluyo todos los partidos políticos,
entidades conservacionistas, centros de investigación, Fiscalía y
cuerpos y fuerzas de seguridad, incluso medios de comunicación,
deberíamos aunar esfuerzos y recursos para localizar a los culpables de
estos hechos delictivos y llevarlos ante la justicia lo antes posible.
Pero sobre todo respetar los plazos que marca la investigación llevada a
cabo por Fiscalía y no hacer pública cierta información que pueda
llegar a entorpecer los objetivos de la investigación.

Uno de los guirres afectados.
-¿Qué otras amenazas, además del veneno, están afectando al guirre?
-El veneno junto con los accidentes en tendidos eléctricos,
principalmente la electrocución, han sido las principales amenazas que
se han registrado desde el inicio del seguimiento de la población,
provocando innumerables bajas en la población de guirres.
Afortunadamente y gracias a una de las acciones del vigente proyecto
Life, así como a varios acuerdos de colaboración con compañías
eléctricas, se están llevando a cabo correcciones de aquellos tendidos
eléctricos que presentan un mayor riesgo de electrocución para el
guirre. Por otra parte, la falta de control en actividades con vehículos
a motor por zonas protegidas o de especial conservación, así como el
acceso a zonas de nidificación por parte de senderista o runners,
provocan continuas molestias que, en algunos casos, derivan en el
abandono de la puesta y, por tanto, en el fracaso reproductor.
-También planea sobre el guirre el fantasma de los parques eólicos…
La gran amenaza de los próximos años es la instalación de parques
eólicos con aerogeneradores repartidos a lo largo y ancho de ambas islas
orientales, así como los continuos proyectos de nuevos parques que se
están tramitando. De llevarse a cabo este tipo de instalaciones,
supondrán una terrible amenaza para la reducida y amenazada población
de guirres y, por supuesto, de otras aves protegidas, como ya ha
ocurrido en varias zonas de la península, lo que sin duda provocará
innumerables bajas en los próximos años.

-¿En qué consiste el trabajo que usted está haciendo en Fuerteventura?
-La principal ocupación de los meses de junio y julio es proceder al
anillamiento de los pollos que salen adelante durante la campaña. Para
ello, usamos anillas de plástico con un código alfanumérico que
colocamos en una de sus patas, lo que permite la lectura a distancia con
material óptico y, por consiguiente, la identificación del individuo en
todo momento. Al mismo tiempo, tomamos datos biométricos y registramos
el estado general del pollo, extrayendo muestras de sangre que,
posteriormente, enviamos al laboratorio para diferentes análisis. La
correcta ejecución de estos anillamientos es, sin duda alguna, fruto de
un intensísimo trabajo realizado por todo el equipo de seguimiento a lo
largo de los meses previos, ya que es necesario determinar con exactitud
la edad del pollo, el día del anillamiento, así como la ubicación del
nido y la identificación de los progenitores. El resultado del número de
pollos anillados por campaña es tan sólo un dato más del trabajo de
seguimiento desarrollado en ambas islas.